Días 13 y 14: Relax y playita bien merecidos

 El día 13 de nuestra aventura nos permitimos el lujo de despertarnos sin prisas, eso se tradujo en Monkey V y A durmiendo y Monkey M despierta a la misma hora, pero eso ya es cosa de mi tara mental, que se me ha olvidado lo que es dormir hasta tarde...
Tras desayunar, decidimos hacer uso de la piscina del hotel que nos pillaba más cerca que la playa y después salimos a comer unos bocadillos bien ricos en los alrededores para acabar tomando algo en un chill out de la playa. Vamos, un día de relax total...

Tanto habíamos descansado que decidimos irnos a cenar al restaurante que nos recomendó Thon, nuestro barquero.

Nos vinimos arriba, arriba, arriba....y es que para llegar había unas cuestas criminales. Llegamos agotados y sin estar seguros de lo que nos íbamos a encontrar...pero mereció la pena el esfuerzo. Tan arriba estaba, que conseguimos cenar con unas vistas preciosas de la isla, casi en exclusiva en el restaurante, donde nos comimos un arrocito y un pescado bien fresco a la brasa, todo riquísimo.

Después de la cenita, nos fuimos a descansar, que al día siguiente nos tocaba otra caminata similar, y es que ese es el problema de Koh Tao...que para llegar a cualquier sitio sin moto, como nosotros, hay que pegarse unas buenas caminatas cuesta arriba y cuesta abajo.

El día 14 decidimos ir a pasarlo a la playa que más nos gustó cuando estuvimos haciendo snorkel: Aow Leuk. Desayunamos fuerte, preparamos las mochilas y allá que nos fuimos, cuesta arriba, arriba, arriba...nos quedaba el consuelo de que a la vuelta nos costaría menos, porque digo yo que en algún momento habría que bajar...
La playa en sí no era nada del otro mundo, pero nosotros íbamos a lo que íbamos, a ver baby sharks, corales y pececillos. 


Fijaos lo que nos han preocupado las playas, que me he dado cuenta de que no tenemos ni una foto de ellas, sólo las que hemos hecho paseando al atardecer o la noche...¡qué desastre!
Pues lo pasamos de lo lindo, vimos varios tiburones y nos deleitamos con esos fondos una vez más, y como esta era la última vez de snorkel en Tailandia, le dedicamos todo el día.

Volvimos al hotel a darnos una duchita, cenamos en el restaurante de al lado y nos volvimos a preparar las mochilas, ya que al día siguiente era día de tránsito hacia Bangkok, nuestra última parada del viaje...


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