Día 8: Ayutthaya y cómo cambiar gambas de río por el KFC

Hoy tocaba visitar Ayutthaya, antigua capital del reino de Siam, así que, como no, tocaba madrugar. 
Cogimos un Grab hasta la estación de Vans, donde no teníamos muy claro a qué hora saldríamos hacia allí. Llegamos y nos aturulló el cacareo de las vendedoras de billetes, pero conseguimos encontrar la ventanilla correcta en la que la mujer que la atendía sólo gritaba el precio y ¡Go, Go, Go! Quisimos preguntarle cuánto tardaba la Van en llegar, ya que había unas que tardaban más que otras, pero como sentimos que nos estaba mandando a tomar por fly, tradujimos rápidamente con el Google traslate "¿Cuánto tarda en llegar?", de mala gana sacó un dedo para indicar 1 hora, y acto seguido seguimos sus instrucciones y nos subimos a la Van. Salimos enseguida para allí y en una hora y poco estábamos en Ayutthaya. 
Según pusimos un pie en el suelo se nos acercó un tipo que muy amablemente nos ofreció el "Tuk Tuk" ansiado por Monkey A para hacer la ruta por las ruinas. Nuestra primera intención era hacerlo en bicicleta, pero viendo el calorazo que hacía decidimos hacerlo así. Gran decepción para Monkey A porque los supuestos Tuk Tuk de Ayutthaya son en realidad mini Songthaews, pero superado el disgusto y tras rebajar un poco el precio iniciamos el paseo.
No os voy a aburrir con los detalles. Vimos un montón de ruinas, algunas mejores que otras, y como nos está sucediendo durante todo el viaje, con poquita gente. Suma mucho al viaje. 
Todo está excelentemente cuidado y pese a la destrucción que sufrió Ayutthaya por los Birmanos, hay lugares preciosos entre las ruinas. Uno de los más famosos es la cabeza del Buda en el árbol (Wat Mahathat) parece algo mágico salido de las entrañas de la tierra.
También visitamos "Wat Yai Chai Mogkhon" con su enorme estupa a la que pudimos subir, 
el "Wat Phra Sri Sanphet" con sus tres bonitos chedis 
y el "Wat Chai Watthanaram" que para mí gusto fue el más bonito. Dicen que es parecido a "Angkor Wat" de Camboya, salvando las distancias, claro.
Estaba lleno de Tailandeses ataviados con trajes típicos que alquilaban a la entrada para hacerse fotos. Fue verles y acordarme de una de mis tías que se hubiera puesto el traje seguro, creo que nadie tiene duda de quién hablo, jajaja. Yo no me puse el traje, pero me pegué un bailoteo al estilo de lo que vimos en el teatro, pero Monkey M's style, mientras Monkey A lo grababa repitiendo constantemente: Mamá haciendo el ridículo... y yo no me acuerdo en qué momento de mi vida perdí la vergüenza, así que estaba preocupadísima...
Cuando acabamos el tour por las ruinas nos fuimos a comer a un sitio que tenía yo fichado famoso por sus gambas de río, pero estaba cerrado, así que para regocijo de Monkey V, acabamos comiendo en el KFC que estaba a la vuelta de la esquina, aunque se llevó una gran decepción, porque decidió innovar y pedir un arroz con pollo que de tanto picante sin sentido que tenía, no sabía a nada. Eso, o se le suicidaron en masa las papilas gustativas. 
Tocaba volver a Bangkok, así que aprovechamos para echar una siestecita en la Van y llegamos justo a tiempo para pegarnos un chapuzón en la piscina.
Salimos a cenar algo y conseguimos convencer a Monkey V para aumentar el presupuesto del día y hacernos un masaje Tailandés. Nos metieron en una sala a los 3 y nos dieron una pequeña paliza entre las risas y gritos de Monkey A, que como no es nada escandaloso, provocó las risas de las masajistas.
Finalmente fuimos de vuelta al hotel para preparar las mochilas para el día siguiente, día de mochileros totales con todas las letras.

Comentarios

  1. Madre mía!!!! Tenéis que estar agotados, vais a venir con 5 kilos menos cada uno.
    Monkey A ...pedazo experiencia estás disfrutando con tus aitas ehhhh??? 😘😘😘

    ResponderEliminar
  2. Tremendo, y ¡disfrutando como el que más!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario