Día 12: Corales y peces de mil colores


Nos despertamos prontito para ir al punto de encuentro con Thon, nuestro barquero.
Empezábamos la excursión en Koh Nang Yuan; estas islas unidas por una lengua de arena son muy famosas en Koh Tao, es la típica foto de la isla desde un mirador, pero nosotros decidimos no pisar tierra y hacerlo desde la barca, ya que teníamos un largo día a remojo por delante y sólo entrar a la isla, subir al mirador y demás nos iba a llevar media mañana.
El viaje en barca fue muy divertido, Monkey A se sentó en la proa y fue botando medio camino.


 Nos metimos al agua y empezamos a disfrutar de esa maravilla que teníamos debajo...cientos de peces de mil colores y tamaños y los corales más bonitos que habíamos visto nunca.


No estoy 100% segura de todas las paradas que hicimos, lo que tengo muy claro es que la calidad de los fondos marinos era a cual mejor...creo que vimos Lighthouse bay con sus gusanos árboles de navidad, que eran un espectáculo de colores en los corales;  Hin Wong bay; Tanote bay; Aow Leuk, el mejor snorkel de todos, donde pudimos nadar con baby sharks (tutururuturu); y Shark bay, donde vimos 3 tortugas (una de ellas casi de mi tamaño) aunque era una pena verlas con ese fondo de corales muertos, parecía un cementerio...
La última parada la hicimos en Sai Nuan donde aprovechamos a comer antes de terminar la excursión agotados pero felices.
Fueron inevitables varias cosas:
- Comparar con los fondos de Cozumel, que nos parecieron espectaculares, pero a mi juicio los de Koh Tao ganan por goleada, tanto por la belleza de sus corales como por la cantidad de peces y conchas gigantes que vimos.
- Comparar las tortugas, aquí a pesar del tamaño de estas, ganan nuestras tortus de Riviera Maya, pero claro, es que estaban tan acostumbradas a acercarse a la gente que eran como mascotas, las de Koh Tao iban a su rollo, que sé que es lo más sano y natural, pero las otras eran muy divertidas.
- Acordarnos de mi aita, que hubiera disfrutado tanto viendo esta maravilla, aunque estoy segura de que lo vio a través de mis ojos.
Nos despedimos de Thon, que fue un encanto (no sin antes pedirle que nos recomendara algún sitio para cenar) y volvimos al hotel a recoger las mochilas ya que nos movíamos a la zona sur de la isla.
Tras una caminata de media horita con la casa a cuestas, llegamos al apartahotel, donde nada más llegar nos achicharraron los mosquitos, y después de darnos una duchita y descubrir que mi culo ahora tenía tres colores (tremenda achicharrada) nos fuimos a dar una vuelta por la zona, localizar el 7 eleven más cercano y finalizar con una buena cena en un restaurante cercano lleno de hispano-parlantes (como casi todo el turismo que nos encontramos durante todo el viaje).

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