Día 4: Un elefante se balanceaba y con los monkeys en el río se bañaba
El día ha comenzado con un buen madrugón y con Monkey A en la inopia, sin saber a donde iba.




A las 8, bien puntual, teníamos a nuestro songthaew amarillo esperando en la puerta del hotel.
Previendo que alguien pudiera decir a donde íbamos, le dimos la noticia a Monkey A de que íbamos a pasar el día con los elefantes. No supo ni reaccionar, no sé si se lo esperaba o la parálisis fue provocada por la emoción. Esta misma parálisis le hizo quedarse frito por el camino...
Nada más llegar a Chai Lai Orchid, vimos dos elefantes dándonos la bienvenida y conocimos a nuestra guía. Habíamos contratado la excursión de día completo así que empezamos montando en una balsa de bambú por el río manejada por un habilidoso chavalillo y después nos llevaron en furgoneta a una cascada, en la que apenas estuvimos 5 minutos dentro, ya que había mucha corriente. Comimos allí mismo un Pad Thai e hicimos una pequeña rutilla hasta el campamento de elefantes....la verdad es que esta parte de la excursión nos decepcionó un poco, si volviera a hacerlo, no contrataría el día entero.
Por fin llegaba lo mejor del día, ¡Conocimos a los elefantes!
Teníamos a tres elefantas esperando ansiosas que les diéramos de comer ¡qué experiencia tan maravillosa y divertida! Monkey A se pasó todo el rato con la más jovencita, de 14 años (puro nervio, como él); Monkey V hizo más migas con la señora mayor, que es como la apodamos, pues tenía 67 años y era muy gracioso cómo te empujaba con la trompa para que fueras a por más comida, y yo me quedé con la del medio, que según nos dijeron estaba preñada y tenía 45 años, como yo. Era la más equilibrada de las 3, como yo claramente.
No sé cuántos kg de plátanos y bambú se pudieron comer. Les metíamos comida en la boca y a la vez nos cogían más con la trompa, de verdad que fue divertidísimo y pudimos acariciarlas y achucharlas lo que quisimos.
Cuando acabaron la comida, les preparamos un mejunje que decían que era medicina para sus triponchis, pero viendo cómo enloqueció la pequeña, diría que eran chuches de elefante. Llevaban plátano, arroz, sal, hierba y no se que más. Lo echaron todo en un mortero tamaño elefante y Monkey A con ayuda de Monkey V lo machacaron bien.
Cuando Monkey A cogió la primera bola de medicina, la pequeña se salió del "corralillo" abriendo la boca a más no poder, fue graciosísimo. Las otras también pedían,pero lo de la pequeña fue exagerado...
Después del atracón, para bajar la comida, nos dimos un paseíto con ellas por los alrededores y no se por qué Monkey V no se pudo resistir al encanto de la señora mayor y acabó dándole un beso en el culo. Quien quiera saber los motivos, que le pregunte, yo hay cosas que hace tiempo no pregunto porque no las iba a entender igualmente...
Llegamos a otra zona del campamento en la que nos estaban esperando las cositas más achuchables del mundo...¡2 bebés elefantes con sus mamás! Qué pasada, esto se va al cajón de recuerdos vitales para siempre.
El elefantito con el que estuvimos más tiempo, tenía 8 meses y ya comía hierbas y plátanos, así que le llenamos la pancita y le hicimos mil carantoñas. A este pequeñajo le había visto en Instagram cayéndose de todas las formas posibles (por un terraplén, en llano...un bebé torpón, vamos)
El otro peque que estaba allí tenía sólo 4 mesecitos y estaba más pegado a su madre, ya que estaba mamando cada poco tiempo, de hecho es el único elefante que oímos barritar y fue cuando su madre se movió mientras él mamaba.
Nos despedimos de estas bellezas y nos fuimos a dar un bañito con la señora mayor en el río, una traca final divertida y refrescante para un día para el recuerdo.
Finalizamos tomando un cafecito y un té tailandés y volvimos para nuestro hotel en Chiang Mai a darnos un chapuzón en la pisci.
Pero, ¿no pensaríais que ahí se acabó nuestro día,no?Efectivamente, nos dio tiempo a liar la última del día...
Se nos ocurrió entrar a cenar en un sitio lleno de locales en el que veíamos a la gente cocinarse su propia comida en unos cacharros de barro con ascuas debajo. Bueno, pues como no teníamos ni idea, les preguntamos a los chavalines que trabajaban allí Bueno, pues la cosa es que no sabían nada de ingles y y acabamos todos muertos de risa. Menos mal que pudimos hacer uso del traductor de Google, porque si no hubiera sido imposible...
El caso es que le preguntamos a uno de ellos su menú preferido y eso elegimos. Nos trajeron un perolo con agua hirviendo, que era para hacer sopa, así que cogimos del buffet libre unos cuantos ingredientes y los añadimos. El segundo recipiente de barro que nos trajeron era como una especie de plancha de cocina, así que la llenamos de filetitos de carne y bacon.
El resultado final fue que la sopa era como un agua sucia con tropiezos y lo de la plancha, era como una sartén...pero nos reímos un montón haciendo el noruego y a los chavales les hemos dado tema de conversación para una semana por lo menos.
Y ahora sí que sí, se acabó el día...
😂🤣😂🤣 ya tenéis aventuras para contarles a los nietos, seguír disfrutando
ResponderEliminarVaya pasada de día!!! Como mola ver a los Monkeys disfrutar.
ResponderEliminar¡¡A ver para cuándo podemos reunirnos todos los monkeys de nuevo!!Remember ya!!
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